Un poco de miedo y nada de asco en Montreal (parte 1): Yann Tiersen y el infinito


Montreal

Quiero comprobar científicamente y tener la convicción de que lo que acabo de vivir fue algo más que un efímero sueño que al paso de 5 minutos termina borrándose casi por completo de la engañosa memoria. Un día me encuentro en Montreal viendo al trío de jazz hip hopero Bad Bad Not Good derrochando energía y excretando sudor hasta por los ojos, y al día siguiente estoy tomando clases en un estado totalmente vegetativo o hasta de putrefacción, tarareando las primeras notas de “Triangle”.

Del 2 de junio al 5 de agosto tuve la oportunidad de residir en Montreal, de dar el roll por la ciudad y asistir a una considerable cantidad de conciertos y eventos culturales que a mi fortuna, fueron de bandas tanto locales como extranjeras que disfruto apasionadamente. A lo largo de este relato iré narrando(acompañado de fotos piratas y algunas de mala calidad) mi experiencia con la escena musical de Montreal.

¡Majical Cloudz, Wild Beasts, Craft Spells, Tops, Doldrums, Bad Bad Not Good, Alex Calder, Yann Tiersen, Lydia Ainsworth, Watering y más!

Agradezco a Natasha por haber pasado uno de los mejores momentos de mi vida a mi lado.

Un día después de mi arribo y con boleto relativamente en mano, me tocó por fin ver a Yann Tiersen, un hombre que desde tiempos lejanos he admirado por su virtuosismo en una gran cantidad de instrumentos, sobre todo en el acordeón y por hacer de mis años de secundaria uno de los más vívidos. La verdad es que no sabía qué esperar, y es que desde el lanzamiento de Dust Lane perdí su rastro, lo escuché un par de veces y me pregunté ¿Cómo alguien como este hombre puede pasar de hacer música entrañable, orquestal a algo puramente post-rock? Mis amigos y yo concordábamos que era el fin de su carrera, nos bloqueamos por completo y entristecidos, lo dejamos por las buenas.

 Hou là là!

Hou là là!

Pasó Dust Lane, llegó Skyline y no fue hasta Infinity que, nostálgico, volví a adentrarme a sus nuevas composiciones, sobre todo en este último, que en verdad me pareció un buen material, regresando un poco a los trabajos anteriores. “Usualmente la gente de aquí llega a la hora que empieza el concierto”, “¡No te creo!”, le respondía a Natasha, y es que todos sabemos que en México si no llegas por lo menos 3 horas antes a un concierto de alguien famoso, vales mierda. Gracias a mi necedad, llegamos 2 horas antes y con tan sólo 5 personas en la fila quedé sorprendido. Esa fue mi primera sorpresa, no lo creía, en verdad la gente no es tan atascada como aquí. A mí parecer tiene que ver mucho con la cantidad de conciertos que hay en una sola noche en tan tremenda ciudad y con el hecho que las bandas allá pisan terrenos canadienses con mucho más frecuencia que aquí, haciéndolo algo tan cotidiano como lavarse los dientes (jeje).

La segunda gran sorpresa que me llevé en mi segundo día fue Club Soda, el lugar del concierto. ¡MADRES! ¿En qué parte del primer mundo me encuentro? Nunca había visto un venue tan bello. “Las medidas perfectas”, ni muy chico ni muy grande, ningún espacio entre la tarima y el público, iluminación perfecta y una acústica envidiable. Sólo faltaba que Yann se presentará y tocará puras viejitas, pero sabía que eso no pasaría. Esperando a que entrara en escena, llegó una banda telonera que no tenía ni idea que tocaría. Su nombre era “No”, y la verdad es que no:-/, no traían mucho, era como escuchar una de esas tantas bandas de los 2000 cuando el indie-rock se encontraba en crecimiento. Al paso de 40 minutos y un yo desesperado, terminaron y por fin salió Yann Tiersen junto con su banda al escenario. Con un traje color negro, y una sonrisa confiada, Yann Tiersen comenzaron con “Meteorites”, la última canción del nuevo álbum. Se escuchaba muy bien, mejor que en el estudio, y es que con tanta instrumentación, capas y capas de sonido llenaron al público de regocijo. Siguieron tocando temas de Inifinity. Pasó “Midnight Summer Evening”, “Slippery Stones”, “Dark Stuff”, y ¡BUM! Primera sorpresa de la noche “La Dispute”, tema interpretado con melódica y piano que se desprende del mejor soundtrack de la historia “Amélie”. No podía creerlo, Yann Tiersen a 10 cm de mí, erguido con su melódica, llenado al público de nostalgia, que al momento que tocó las primeras notas, gritó con un nudo en la garganta. Los escalofríos eran inminentes y el concierto seguía. Para ese entonces yo ya estaba más que convencido de que este concierto fue uno de los mejores que había asistido, pero no fue que esta premisa se hizo irrefutable hasta que sólo en el escenario tocó “Sur Le Fil”. No tengo palabras para describir ese momento, una de las mejores canciones que he presenciado en vivo.

Sur Le Fil. Yann, nunca mueras

Sur Le Fil. Yann, nunca mueras

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Justo enfrente de Club Soda, jeje

Justo enfrente de Club Soda, jeje

Y así fue como terminó un concierto que con una expectativa promedio, terminó enamorándome por completo, una buena señal que daría paso a los conciertos que se avecinaban. Mi próximo destino: un encuentro con las mejores tiendas de discos de la ciudad, un cara a cara con Devon Welsh de Majical Cloudz y el descrubrimiento de una nueva banda que seguramente no tardará en pegar en la blogósfera.

Continuará...

Continuará…

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